Para el mineral homónimo, véase Adelita (mineral).
Representación de «adelitas», o soldaderas, de la Revolución mexicana.
Adelita en el Museo Nacional de la Revolución.
Se conoce como adelitas o 'soldaderas' a las mujeres que participaron en la Revolución mexicana, en los contingentes militares de los distintos grupos revolucionarios como soldados, cocineras, enfermeras o ayudantes.
Versiones historiográficas y periodísticas coinciden en señalar a Adela Velarde Pérez,2 enfermera oriunda de Ciudad Juárez, como la persona que inspiró el corrido popular «Adelita». Fue nieta de Rafael Velarde, amigo de Benito Juárez, quien dio alojamiento al Benemérito de las Américas en su exilio en Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez). En 1914, "Adelita" atendió al soldado herido Antonio del Río Armenta, quien le compuso el famoso corrido.3
Adelita atendía a los heridos villistas de la División del Norte, como parte de la Brigada de la Cruz que formó la señora Leonor Villegas de Manón. Al concluir la lucha armada, Adela Velarde Pérez, perfectamente identificada, recibió años después un homenaje como veterana de guerra.
Cada 20 de noviembre, muchas niñas se disfrazan de adelitas como parte de las actividades para la celebración del día de la Revolución mexicana.
Canciones conocidas como corridos revolucionarios y películas han sido creadas para contar la historia de Adelita.
Corrido sobre una Adelita:
Si mi Adelita se fuera con otro
La seguiría por tierra y por mar
Si por mar en un buque de guerra
Si por tierra en un tren militar.
Los corridos y las versiones han cambiado dependiendo del público y la generación que la cante. Alguna de las versiones es la siguiente:
En lo alto de la abrupta serranía
acampado se encontraba un regimiento
y una moza que valiente los seguía
locamente enamorada del sargento.
Popular entre la tropa era Adelita
la mujer que el sargento idolatraba
y además de ser valiente era bonita
que hasta el mismo Coronel la respetaba.
Y se oía, que decía, aquel que tanto la quería:
Y si Adelita quisiera ser mi novia
y si Adelita fuera mi mujer
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.
Y si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar
Y después que terminó la cruel batalla
y la tropa regresó a su campamento
por la vez de una mujer que sollozaba
la plegaria se oyó en el campamento.
Y al oírla el sargento temeroso
de perder para siempre su adorada
escondiendo su dolor bajo el reboso
a su amada le cantó de esta manera…
Y se oía que decía
aquel que tanto se moría…
Y si acaso yo muero en la guerra,
y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
que por mí no vayas a llorar.
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